Ugo Bardi comentaba en su último post las previsiones de la recalibración de "los límites del crecimiento" revisadas por Nebel et al.
La imagen del gráfico de la producción industrial mundial es impactante.
Aunque ya había revisado el informe de Nebel en el blog , con conclusiones similares, tengo que reconocer que el gráfico es espectacular. Nos espera un hundimiento inmediato de la producción industrial.
Pero antes, debemos constatar que la meseta que se aprecia en el gráfico coincide con los datos reales (línea azul).
La mejor forma de verlo es acudir a los datos de consumo de acero y cemento. Sería bastante raro que estos dos elementos siguieran aumentando su consumo, mientras la producción industrial languidecía.
Acero.
Los datos muestran un estancamiento desde 2020.
Si miramos el gráfico de largo plazo, los datos cuadran como un guante. Los días de fortísimo crecimiento (hasta 2010 más o menos) han quedado atrás y desde 2020 ya no se crece.
La producción mundial de hierro acompaña estos gráficos con otro similar.
Cemento.
¿Qué sabemos sobre los índices de producción industrial?
USA.
Aquí el estancamiento lleva décadas.
Europa.
China.
La "industria del mundo" había aguantado bien, porque la crisis inmobiliaria obligó a potenciar ciertos sectores industriales relacionados con la transición energética (fotovoltaica, eólica, construcción coches eléctricos, baterías, etc.), pero
el año 2025 parece resultar en un vuelco.
"La industria manufacturera de China volvió a registrar una contracción en noviembre, acumulando ocho meses consecutivos en descenso, aunque el ritmo de caída fue levemente menor."
Por lo tanto, también China está entrando en esa fase de estancamiento o posible caída (veremos).
Los datos observados parecen estar en consonancia casi perfecta con las previsiones del escenario de los límite del crecimiento. Pero un vistazo a la economía mundial nos sigue mostrando crecimiento. Cada año, los expertos del FMI nos muestran un crecimiento mundial en torno al 3%. Si la producción industrial está en una meseta, ¿qué es lo que hace crecer la economía?.
La respuesta es sencilla, el sector servicios.
Se compone de una amplia gama de actividades económicas que no produce bienes materiales, sino una serie de bienes inmateriales que cubren las necesidades de la población.
Entre otros.
- Comercio: Incluye la distribución y venta de todo tipo de bienes.
- Transporte y comunicaciones: Abarca el movimiento de personas y mercancías, así como la transmisión de información.
- Turismo y ocio: Engloba las actividades relacionadas con los viajes, la hostelería y el entretenimiento.
- Servicios sociales: Comprende la sanidad, la educación, la cultura, la ciencia y la protección social.
- Servicios financieros: Se refiere a las actividades de banca, seguros y otras operaciones monetarias.
- Servicios a empresas: Incluye servicios profesionales como asesoramiento legal y contable, publicidad y diseño.
- Servicios personales: Son aquellos que cubren demandas específicas de la población, como peluquerías, fontanería o servicios de limpieza.
- Administración pública: Son los servicios que ofrece el Estado, como justicia, defensa y orden público, y que pueden ser públicos o privados.
Para hacernos una idea de la importancia de este sector veamos este gráfico representativo de la evolución de los sectores de actividad económica en USA.
La parte de la industria y la agricultura se han visto relegadas para ceder el protagonismo al sector servicios.
¿Y qué problema hay?.
Pues que el sector servicios necesita un soporte material para entregar sus resultados. Internet necesita soporte en forma de ordenadores, móviles, centros de datos, memoria y sobre todo, los servicios también usan mucha energía.
La base de todo el sistema siguen siendo los recursos materiales y los recursos energéticos, aunque el mix del cálculo del PIB haya rotado hacia el sector servicios.
Y la recalibración de la evolución de los distintos escenarios de los límites del crecimiento, para ajustarla a los datos reales conocidos, advierte sobre "el fin de la civilización" por agotamiento de los recursos.
Puede que el PIB esté centrado en los servicios, pero seguimos dependiendo de la agricultura (alimentos), de la producción industrial y sobre todo, de los recursos.
Este párrafo del informe, en la conclusión es muy claro. Los datos empíricos coinciden con el modelo escenario central de los límites del crecimiento, pero si aceptamos el acierto hasta ahora, deberíamos mirar que sucede en el futuro, según el modelo.
"Hasta ahora, los resultados se han considerado principalmente en comparación con los datos empíricos para la recalibración. Sin embargo, la evolución de las variables también es interesante en términos de tendencias futuras. Aquí, los resultados del modelo indican claramente el inminente final de la curva de crecimiento exponencial. El consumo excesivo de recursos por parte de la industria y la agricultura industrial para alimentar a una población mundial en crecimiento está agotando las reservas hasta el punto en que el sistema ya no es sostenible. La contaminación va a la zaga del crecimiento industrial y no alcanza su punto máximo hasta finales de siglo. Los picos son seguidos por fuertes caídas en varias características.
Este colapso interconectado o, como lo han llamado Heinberg y Miller ( 2023 ), policrisis, que se producirá entre 2024 y 2030, es causado por el agotamiento de los recursos, no por la contaminación. El aumento de la contaminación ambiental se produce más tarde y con un pico menor (Figura 3 )."
Sí, la clave de todo es el agotamiento de los recursos.
Y ahora, para explicar donde estamos, hay que hacer un repaso de los últimos veinte años.
En 2008 el sistema financiero basado en el dinero fiduciario se rompió. Para evitar el colapso tuvimos que llamar a los BC para controlar la economía mundial, mediante la intervención artificial en los mercados. Supongo que la idea era estabilizar la ruptura y luego dejar los mercados a su libre albedrío, pero no fue tan fácil. El sistema necesitaba la monitorización continua como si fuera un enfermo en coma, al que hay que conectar a las máquinas para que siga viviendo, porque si se desconecta, muere.
Esta intervención desesperada nos permitió seguir vivos, dando la imagen de progresión, aunque fuera de forma artificial. Pero en el proceso, era imprescindible seguir consumiendo recursos, cada en un grado más alto. Como el petróleo en 2005 alcanzó su cenit en cuanto a la producción convencional (no se podía aumentar su producción), se impuso un cambio drástico para extraer el petróleo no convencional y tratar de implantar una transición energética ( la idea era sustituir al petróleo) . Puesto que es más difícil y más caro extraer el shale oil, se dejó aumentar el precio por encima de los 100$ el barril, para crear las infraestructuras necesarias, mientras las empresas "perdían hasta la camisa".
En 2014, la infraestructura adelantada y la mejora tecnológica permitió una bajada de los precios del petróleo para dar un "empujón" a la economía mundial e intentar desconectar de la máquina al "enfermo".
Los intentos supusieron el inicio de una subida de los tipos de interés en USA, hasta que en 2019, la crisis de los repos les dijo claramente a los BC que era inútil. No se podía desconectar y los BC deberían seguir alimentando y controlando el sistema.
La pandemia fue una "bendición", porque permitió hundir el consumo de petróleo , mientras los proyectos de nuevos desarrollos iban finalizando en los próximos años, dando un margen temporal de unos años, antes de que la extracción de petróleo comenzará su declive.
En 2025 además de ir terminando todos esos nuevos proyectos y ampliaciones de los yacimientos ya en funcionamiento, ha contado con la inestimable ayuda de la Opep para traer al mercado un exceso de petróleo, a costa de reducir al mínimo su capacidad excedente.
La transición energética no ha resultado tan bien como se esperaba (seguimos dependiendo en más de un 80% de los fósiles) y en este 2025, todas las principales organizaciones han reconocido la complejidad de pasar de un sistema fósil a otro sistema electrificado al 100%. No solo es complicado, es que también necesita muchos recursos que no son abundantes como el cobre.
"Maria Pastukhova, directora del programa de transición energética del think tank E3G: "El World Energy Outlook de este año deja claro que el escenario de políticas actuales apunta a una dependencia continuada de los combustibles fósiles, una volatilidad persistente del mercado y unos precios de la energía estructuralmente elevados."
Ya estamos a punto de entrar en 2026 y nos encontramos con una tesitura muy difícil.
"La narrativa fundamental del mercado del cobre está experimentando una transformación drástica. Durante años, el mercado se ha caracterizado por una percepción de estabilidad en la oferta, a menudo con pequeños excedentes. Sin embargo, este período prácticamente ha terminado. Las previsiones actuales, ampliamente citadas, de un superávit para 2025 y 2026, si bien numéricamente correctas según algunos modelos, representan una anomalía temporal que enmascara un profundo y creciente problema de suministro a largo plazo. El superávit proyectado por el ICSG de 289.000 toneladas para 2025, por ejemplo, es una cifra casi insignificante, que representa tan solo el 1,33% de la oferta mundial anual de cobre. Una reserva tan pequeña puede desaparecer de la noche a la mañana ante la más mínima interrupción imprevista, un riesgo cada vez más frecuente en un mundo de cadenas de suministro complejas y frágiles. El sismo que afectó a la mina Kamoa-Kakula en la República Democrática del Congo en 2025, por ejemplo, provocó una reducción inmediata y significativa de la producción, lo que afectó directamente a las estimaciones de la oferta mundial.
La divergencia crítica entre la percepción a corto plazo de un superávit y la realidad a largo plazo de un déficit estructural se hace evidente al examinar los datos desde un horizonte temporal más largo. Si bien los pronósticos del ICSG se basan en la producción conocida que entra en funcionamiento, como la de las nuevas capacidades en China, Indonesia y la República Democrática del Congo, no tienen en cuenta la escala gigantesca del crecimiento futuro de la demanda. La IEA, que considera estas tendencias de la demanda a largo plazo, advierte de un posible déficit de suministro del 30 % para el cobre para 2035, una brecha que persiste incluso bajo suposiciones optimistas de un desarrollo más rápido de los proyectos y mayores tasas de éxito. El problema es que un puñado de nuevas minas simplemente no puede llenar una brecha de demanda de décadas que se proyecta que crecerá exponencialmente. La base subyacente de la oferta se está erosionando, y un aumento a corto plazo de la producción no cambia el hecho de que la cadena de suministro a largo plazo está gravemente restringida."
El petróleo, después de un par de años de exceso, pasará a tener déficit en 2027-2028. Y los precios de las materias primas, anticipando estos movimientos, han comenzado a subir marcando
máximos históricos en cobre y plata entre otros. El petróleo deberá esperar a finales de 2026-2027 para comenzar su ascenso.
La producción industrial ya está estancada (como hemos visto con datos), los mercados han construido una burbuja tras otra, como efecto colateral al tratamiento de choque empleado por los BC. La deuda es tan grande y
está creciendo tan rápido que es cuestión de muy poco tiempo que empiece a afectar a la inflación, porque si el crecimiento es débil y la base monetaria crece varias veces por encima del crecimiento nominal, terminará produciendo una inflación desatada. Quizás los índices todavía no lo reflejen, pero todos sabemos que el poder adquisitivo está descendiendo, cuando lo comprobamos cada día al ir a comprar.
Y los recursos imprescindibles ya no admiten más dilaciones. No se encuentran nuevos yacimientos ni de petróleo, ni de cobre, por lo que
estamos consumiendo las reservas a toda velocidad.
Lo último que han decidido nuestros dirigentes es conducirnos a la guerra, mientras se realiza un esfuerzo supremo por traer a los mercados todos los recursos necesarios para mantener la maquinaria en marcha un poco más, mientras
se preparan para la guerra.
"Alemania ha dado la voz de alarma: se detenga o no la guerra en Ucrania, Rusia podría atacar a la OTAN en 2029. El país germano lleva preparándose para un posible conflicto desde el inicio de la invasión rusa en 2022 y, según el 'Wall Street Journal', ya tiene un plan secreto para estar listos para esa previsible ofensiva.
El documento, de más de mil páginas, forma parte de la 'Operación Plan Alemania', fue redactado en el cuartel Julius Leber y detalla todos los preparativos en caso de que Putin decida atacar territorio OTAN. Se trata de una operación clave que poner de relieve el giro belicista alemán impulsado por Friedrich Merz."
También asistimos a la ruptura del orden mundial después de la II Guerra Mundial, con el "tercer mundo" intentando desdolarizarse, para evitar la dependencia de EE.UU. No solo es China-Rusia-BRICS, incluso los países africanos (como por ejemplo Nigeria) quieren dejar de depender de USA y el dólar. Y todos también sabemos que el "imperio" no lo permitirá fácilmente.
Estamos al borde del amanecer de los muertos vivientes, o del "día que comienza el fin del mundo", porque estamos "muertos" aunque todavía no seamos conscientes de ello.
Sí, el esfuerzo desesperado agotará geológicamente los yacimientos actuales y después vendrá un colapso como nunca hemos imaginado. No hace falta ponerle fecha exacta, lo importante es el acontecimiento en si mismo. Estamos cayendo de un rascacielos de 200 pisos y vamos por el piso 150. Y muchos dicen, "pues no pasa nada" ...
Frente al concepto de "colapso catabólico" de JM Greer, el "acantilado Séneca" parece mucho más factible, sobre todo por esos 20 años transcurridos desde el enunciado de Greer, donde hemos consumido todo aquello que haría más lento el descenso, mientras el sistema financiero degeneraba en un "esquema ponzi" (el déficit se vuelto crónico y cada vez necesita crear más deuda solo para pagar los vencimientos). Y sin olvidar las retroalimentaciones, el sistema parece encaminarse a un escenario tipo dominó, donde solo falta derribar la primera pieza, para que todo colapse casi inmediatamente.
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