Aparentemente, hemos llegado al final.
No hay solución. Podríamos retrasar el colapso de todos los sistemas (una o dos décadas), si adoptamos una solución leonina. - Se pone fin inmediatamente a todas las guerras. - Se alcanza un acuerdo universal de decrecimiento, minimizando el uso de energía y materias primas, con prioridad para el mantenimiento de los sistema esenciales. - Se potencia el uso masivo del reciclaje y la mejora de la eficiencia. - Se eliminan todo aquel uso de energía en sistemas no esenciales. - Se ajusta el abuso de la deuda, equilibrando los presupuestos. - Se prioriza la inversión en sistemas esenciales, al tiempo que se discrimina la financiación de sistemas lúdicos o turísticos. - Se racionaliza el sector primario (agricultura, ganadería, pesca y silvicultura). ... La lista de tareas es de puro sentido común y no necesita una serie exhaustiva de medidas. Si no se hace esto, y la tendencia sigue como hasta ahora, el colapso no solo es inevitable sino que llegará mucho antes...