El ocaso del shale oil USA precede el comienzo del anochecer de la civilización.
Primero, hay que empezar a plantear si la IEA no es una "agencia de la desinformación". No es que se equivoque continuamente, es que siempre lo hace en la misma dirección. Si se fijan, nunca dicen que hay déficit de oferta, aunque lo haya, sino que la tendencia es hacia un balance de exceso de petróleo en el mercado, bien por abundancia en la extracción de petróleo o bien por disminución de la oferta por la transición energética. Y las cifras siempre acaban del lado contrario.
Para la exposición de lo que nos espera en la última parte de 2025 y el año 2026, nos presentaron este desolador gráfico. Desde el segundo trimestre de 2025 hasta el cuarto trimestre de 2026, el exceso superaba desde los 2 millones de b/d, hasta picos de 5 millones de b/d en la primavera de 2026.
Este gigantesco exceso debería acumular unos enormes inventarios, al cabo de solo unos meses.
Semejante exceso tenía que haber hundido los precios a mínimos históricos, puesto que ese exceso rivalizaba con el que se vivió en los peores días tras el confinamiento de la pandemia.
Pero los precios del petróleo apenas bajaron de los 60$.
Ahora recibimos las primeras cifras del año 2026 y algo no cuadra. La acumulación de barriles en el mar a finales de 2025, se está entregando (y por lo tanto disminuye el número de barriles anclados en el mar) y a pesar de ello, las cifras en tierra apenas crecen. De un exceso previsto en torno a 3 millones de b/d, pasamos a la realidad de una cifra en torno a 1 millón de b/d.
En este gráfico se aprecia como la acumulación de barriles en el mar (línea roja) empieza a descender a comienzos de 2026, aunque aún está por encima del promedio.
Y en este otro, vemos como los inventarios totales acumulados de petróleo en tierra-mar solo exceden en 200 millones, las cifras de Agosto del año pasado. Un promedio de 3 millones de b/d nos daría un aumento de 450 millones.
Las cifras de inventarios en tierra, apenas han aumentado todavía.
Sí, hay aumento, pero en torno a 1-1,5 millones de b/d en lugar de los 4 millones propuestos para 2026. Y por razones estacionales, porque en el segundo semestre del año, es probable que desaparezca todo el exceso, a no ser que una grave crisis económica nos arrase.
Pero esto no es lo peor.
Shale USA.
Bien, en la última actualización de Laherrere, se da un repaso al petróleo USA.
Y las cifras-gráficos son muy preocupantes, como todos sabemos.
Fíjense en este gráfico. Están produciendo actualmente alrededor de 5.000 millones de barriles anuales de petróleo y condensados (aparte de los LGN y el gas). Para 2050 producirán menos de 1.000 millones de barriles anuales.
En el caso de los líquidos de gas natural (vitales para la industria petroquímica), están produciendo 2.600 millones de barriles al año en 2025. Para 2050 se quedarán en menos de 200 millones al año.
Da igual si hay un margen de error y las cifras no son exactas, porque el desplome en la extracción es abrumador.
Esta vez parece que va la vencida. No solo la propia EIA acepta el retroceso del shale oil debido a los bajos precios, sino que el pionero del shale oil con sus perforaciones en Bakken, Harold Hamm , acaba de tirar la toalla.
¿Qué viene a continuación?
IEA ha reconocido (WEO 2025) que la demanda de petróleo, probablemente no alcanzará un pico en 2030 como sostenía hasta hace poco. Esta demanda es resistente a los cambios y no solo no disminuye sino que sigue creciendo, lo que nos hace poner la vista en la oferta prevista para el futuro.
En los últimos quince años, casi todo el incremento de producción de petróleo y otros líquidos, ha venido de USA.
Vean este gráfico que es la suma de los dos anteriores hasta Julio de 2025.
Producción petróleo más condensados más LGN en USA.
Desde los 7,5 millones de b/d de Julio de 2007, hemos pasado a los casi 23 millones de b/d en Julio de 2025. Esto es una auténtica barbaridad.
El mundo no hubiera seguido creciendo si el shale oil USA no hubiera despegado de esta forma.
Y ahora lo que nos presentan es que la producción de todos los líquidos de USA se va a hundir completamente en los próximos 25 años, comenzando por 2026 (ya mismo). No es solo Laherrere u otros analistas los que vaticinan un próximo pico del shale oil, también la propia industria reconoce el agotamiento geológico.
Resto del mundo sin USA.
La producción de todos los líquidos sin USA presenta este gráfico. La producción total mundial de todos los líquidos (excepto USA) alcanzó un pico en 2016. El esfuerzo supremo de 2025 no ha servido para batir la marca anterior. Mas bien se aprecia una meseta en torno a 80 millones desde hace muchos años.
Lo que quiero decir con esto es que está claro que hemos sobrevivido gracias al milagro del fracking en USA. Y una vez terminado, no hay sustituto a la vista.
Ausencia de nuevos descubrimientos.
Los descubrimientos de nuevo petróleo-gas, rozan el 10% de lo que consumimos anualmente (la demanda alcanza los 55.000 millones de barriles equivalentes entre petróleo-condensados-gas, mientras los nuevos descubrimientos no llegan a los 5.000 millones de barriles equivalentes).
Cuando IEA dice que debemos invertir, hay que recordarle donde, porque ni hay nuevos descubrimientos, ni las reservas se encuentran en campos no desarrollados. Todo lo que podemos hacer es mantener la producción en los campos maduros, hasta su completo agotamiento.
Tras la última frontera de Brasil-Guyana y ya veremos Namibia, no queda casi nada. Eso es lo que refleja la ausencia de nuevos descubrimientos. Hemos aprovechado los últimos años para ampliar algunos grandes yacimientos que estaban todavía sin agotar, pero una vez concluida esa ronde, apenas queda nada de nada por traer a la oferta.
La transición energética no se hizo para salvar el planeta del cambio climático (magnífica excusa), sino para sustituir el petróleo-gas, que se está agotando. El relativo fracaso de la transición (mientras la demanda de gas-petróleo siga creciendo, solo podemos hablar de expansión energética porque no hay sustitución sino adición de nuevas fuentes), nos condena al decrecimiento, porque sin energía suplementaria que elimine la necesidad de los fósiles, no podemos crecer.
Y como siempre, nada de esto está en las noticias, que prefieren el corto plazo del exceso de petróleo en 2026.
Conclusión.
Estamos en una situación muy complicada. Sin necesidad de marcar fechas, el agotamiento de los recursos en los próximos años, nos persigue sin descanso. La falta de descubrimientos (en general se aplica a los diferentes recursos, no solo petróleo) es una limitación a largo plazo, para proseguir con el crecimiento económico. El comodín de la deuda (que hemos utilizado hasta la extenuación) está a punto de caducar y sin inversiones adecuadas ni nuevos descubrimientos, estamos condenados a decrecer. Ni siquiera hace falta mencionar el resto de límites planetarios para comprender que esta civilización está finalizando el ciclo de crecimiento. En lugar de mirar el corto plazo (equivalente a mirar los árboles del bosque que tenemos más cerca), eleven la vista para contemplar el largo plazo (mirar el bosque al completo, para comprobar que en el conjunto, apenas quedan árboles)
El ocaso del shale USA es el canto del cisne de la civilización occidental. Por más que traten de alargarlo todo lo que puedan (sí, puede tocar techo en 2026, pero seguro que intentan mantener la producción muy alta unos cuantos años más). La explosión de la deuda mundial de 2025 es el otro indicador que nos muestra como hemos tocado techo y la combinación de ambas tendencias, el mejor ejemplo de como hemos extendido hasta el límite, el crecimiento económico.
Y no se hagan trampas al solitario. Acompañando al petróleo, el agotamiento de los recursos va a protagonizar los siguientes 25 años, con unas consecuencias conocidas.
Lo realmente dramático no son esos enormes gap entre la oferta y la demanda que se presentan en los gráficos a largo plazo. Un desbalance de 3 o 4 millones de barriles de petróleo por día es suficiente para presionar el precio del barril. Lo dramático es que por primera vez, la oferta de petróleo será permanentemente descendente por razones geológicas. Y eso implica que aunque la demanda caiga como consecuencia de la crisis económica, la oferta ya no podrá aumentar, por lo que el decrecimiento será continuado hasta que alcancemos un nivel de equilibrio, mucho más abajo del actual. Por supuesto, la oferta de petróleo a la baja, también repercutirá en la oferta de los diferentes recursos, disminuyendo el ritmo de extracción (recordar que la concentración de las leyes minerales también está descendiendo con fuerza, lo que obliga a consumir más energía para extraer la misma cantidad).
Nuestro sistema está diseñado para funcionar bien solamente con crecimiento perpetuo. Un descenso en la actividad económica es un desastre, cuando las quiebras se multiplican, porque las cadenas de suministro dependen de un correcto funcionamiento de todo el sistema. Si en un aparato de cinco mil piezas, falta una, el aparato no se termina. Ese nivel de requerimiento, no permite las quiebras y la ausencia-limitación de algunas piezas por cierre de su producción. Todo esto no se ha visto, porque nunca hemos visto una crisis perpetua o extremadamente larga en los últimos centenares de años. Ya habrá tiempo de pulir las consecuencias definitivas cuando llegue.
Otro problema realmente grave relacionado con la falta de petróleo es el sector de la alimentación. Imaginar por un momento que la producción de alimentos no se ve disminuida. Pero tras la siembra y recolección, se necesita un proceso de refinado, envasado y sobre todo una distribución, que consume mucho petróleo. Si potenciamos el sector, no queda petróleo para la minería, la aviación, el transporte marítimo y la pesca, las obras públicas y sobre todo, el sector de defensa que necesita también mucho combustible. Es evidente que al principio habrá racionamientos para redistribuir la escasez, hacia los sectores primarios, pero un desastre en el turismo por ejemplo, supone la quiebra de muchas empresas y el aumento del paro que se dedica al sector. Y empieza el círculo vicioso de nuevo, con descenso en el consumo de las personas que caen en el paro, el cierre de empresas afectadas por la caída del consumo y la imposibilidad de devolver sus deudas y así sucesivamente.
La verdad es que no tenemos una idea clara de las retroalimentaciones que se pueden producir en cadena, cuando la producción de petróleo empiece a caer sistemáticamente.
La mejor explicación sobre las consecuencias del pico del petróleo, la dio David Korowicz (*) hace ya unos años. Lo mejor es darle un amplio repaso. Quizás habría que integrar en esta exposición, hasta donde pueden llegar los efectos de la electrificación del sistema, teniendo en cuenta sus limitaciones materiales. Pero si el pico del petróleo y su caudal descendente se confirman en los próximos años, el impacto de las energías verdes y la electrificación todavía sería inapreciable, ante el desastre económico mundial. De momento, con una logística especial, solo un país (China) está avanzando en la sustitución de camiones pesados diésel por eléctricos.
Veremos ...
Reservas pendientes de extraer.
Aún queda mucho petróleo, pero este gráfico que pongo repetidas veces es muy importante. No podemos mantener la producción con semejante caída de las reservas. Pura geología y física. Si no descubrimos más petróleo estamos perdidos. Y si como piensan algunos, hay reservas escondidas, no sirven para mucho si no se desarrollan.
Puesto que no hay proyectos pendientes, ¿dónde están esas reservas?
Si realmente hubiera 1,7 billones de reservas de petróleo como dicen las estadísticas oficiales, la producción no tendría problemas en aumentar. Y como hemos visto los últimos quince años, ¿por qué extraer solo shale oil desde 2010, si es un recurso caro y requiere una inversión constante?, ¿por qué no explotar esas inmensas reservas de Oriente Medio con un coste por barril insignificante?, ¿cuándo van a desarrollarlas, si se necesitan muchos años, desde que se aprueba un proyecto hasta la producción del primer barril de petróleo?, ¿por qué buscar en Groenlandia o la Antártida, teniendo a nuestra disposición billones de barriles en tierra?
Ya está, hemos llegado prácticamente al final y como no puede ser de otra forma, la respuesta de las potencias es la guerra por los recursos. Desgraciadamente, la ley del más fuerte es lo que se impone, y tocará sufrir una crisis tras otra, hasta que toquemos fondo.
(*) http://theoildrum.com/files/Tipping%20Point.pdf
David Korowicz. 15 de marzo de 2010. Punto de inflexión Implicaciones sistémicas a corto plazo de un pico en la producción mundial de petróleo . Festa y la Red de Riesgo/Resiliencia.
Punto de inflexión
Implicaciones sistémicas a corto plazo de un pico en la producción mundial de petróleo
Resumen
La crisis crediticia ejemplifica las dificultades de la sociedad en el manejo oportuno de riesgos ajenos a nuestra experiencia o preocupaciones inmediatas, aun cuando dichos riesgos estén bien señalizados. Hemos pasado o estamos cerca de pasar el pico de la producción mundial de petróleo. Nuestra civilización es estructuralmente inestable a una retirada de energía. Existe una alta probabilidad de que nuestra civilización integrada y globalizada esté al borde de un colapso rápido ya corto plazo.
Como individuos y como especie social, ponemos enormes defensas psicológicas para proteger el statu quo. Hemos escuchado este destino profetizado durante décadas, ¡todavía está bien! ¿Qué pasa con la tecnología? ¡El aumento de los precios de la energía traerá más petróleo! ¡Necesitamos un New Deal Verde! ¡Todavía tenemos tiempo! ¡Estamos ocupados con una crisis financiera! ¡Esto es deprimente! ¡Si esto fuera importante, todo el mundo estaría hablando de ello! Sin embargo, la evidencia para tal escenario es tan cercana al hierro fundido como cualquiera sobre la cual se construye la política: la producción de petróleo debe alcanzar su punto máximo; hay una probabilidad creciente de que haya alcanzado o alcance pronto su punto máximo; los flujos de energía y una economía en funcionamiento están necesariamente altamente correlacionados; nuestras necesidades locales básicas se han vuelto dependientes de un tejido de intercambio global hipercomplejo, integrado y estrechamente acoplado; nuestra infraestructura principal depende del funcionamiento de este tejido y de las economías de escala globales; el crédito es parte integral del tejido de nuestros sistemas monetario, económico y comercial; un mercado de crédito debe colapsar en una economía en contracción, y así sucesivamente.
Estamos viviendo dentro de procesos dinámicos. Poco importa qué tecnologías están en proceso, el potencial de la energía eólica en algún lugar elegido, o que la Comisión Europea tenga un objetivo; si se produce un grave colapso económico y estructural antes de su promulgación, es posible que nunca se promulguen.
Nuestra pregunta principal es ¿qué sucede si hay una disminución neta en el flujo de energía a través de nuestra civilización? Porque depende absolutamente de flujos crecientes de energía concentrada para evolucionar y crecer, y para formar y mantener sus estructuras complejas. Las reglas que gobiernan la energía y su transformación, las leyes de la termodinámica, son el marco inviolable a través del cual suceden todas las cosas: la evolución del universo, la dirección del tiempo, la vida en la tierra, el desarrollo humano, la evolución de la civilización y los procesos económicos. Este punto no es retórico, el acceso a flujos crecientes de energía concentrada, que puede transformarse en trabajo y energía dispersa, es la base sobre la que se asienta nuestra civilización. Sin embargo, estamos en un punto en el que estos flujos están, con alta probabilidad, a punto de comenzar a disminuir.
La clave para comprender las implicaciones del pico del petróleo es verlo no solo directamente a través de su efecto sobre el transporte, los productos petroquímicos o los alimentos, sino también sus efectos sistémicos. Una economía globalizadora, integrada y codependiente ha evolucionado con dinámicas particulares y estructuras incrustadas que han hecho que nuestro bienestar básico dependa de economías 'locales' deslocalizadas. Nos ha encerrado en procesos económicos y sociales hipercomplejos que aumentan nuestra vulnerabilidad, pero que no podemos modificar sin correr el riesgo de un colapso en esas mismas estructuras de apoyo al bienestar. Y sin aumentar los flujos de energía, esas estructuras integradas, que incluyen nuestras expectativas, instituciones e infraestructura que evolucionaron y se adaptaron a la expectativa de un mayor crecimiento económico, no podrán mantenerse.
Para abordar estas preguntas, el siguiente artículo considera la naturaleza y la evolución de esta civilización globalizada integrada compleja de la cual se está extrayendo energía. Se revisan algunos temas generales de la termodinámica, la relación energía-economía, el pico del petróleo y los límites de la mitigación. Se argumenta que las suposiciones sobre la producción futura de petróleo, tal como las sostienen algunos comentaristas conscientes del pico del petróleo, son engañosas. Nos basamos en algunos conceptos de dinámica de sistemas y transiciones críticas para enmarcar nuestra discusión.
La economía del pico del petróleo se explica utilizando tres modelos indicativos: declive lineal; descenso oscilante; y colapso sistémico. Si bien estos modelos no deben considerarse mutuamente excluyentes, se argumenta que nuestra civilización está cerca de una transición crítica o colapso. Se describen una serie de mecanismos integrados de colapso y se argumenta que son necesarios. Los principales mecanismos impulsores son retroalimentaciones de refuerzo (positivas):
1) Una disminución en los flujos de energía reducirá la producción económica global; la reducción de la producción mundial socavará nuestra capacidad para producir, comercializar y usar energía; lo que disminuirá aún más la producción económica.
2) El crédito forma la base de nuestro sistema monetario y es la estructura integrada unificadora de la economía global. En una economía en crecimiento, la deuda y los intereses se pueden pagar, en una economía en declive, ni siquiera se puede devolver el capital. En otras palabras, los flujos de energía reducidos no pueden mantener la producción económica para pagar la deuda. La deuda real pendiente en el mundo no es reembolsable, el nuevo crédito casi desaparecerá.
3) Nuestras necesidades y bienestar localizados se han vuelto cada vez más dependientes de cadenas de suministro globalizadas hiperintegradas. Un pilar de su funcionamiento en todo el sistema es la confianza monetaria y la intermediación bancaria. El dinero en nuestras economías está respaldado por deuda y no tiene valor intrínseco; los riesgos de deflación e hiperinflación harán imposible mantener la estabilidad monetaria. Además, el sistema bancario en su conjunto debe declararse insolvente ya que sus activos (préstamos) no se pueden realizar, también corren el riesgo de fallas en la infraestructura.
4) La falla de este pilar colapsará el comercio mundial. Nuestras economías globalizadas 'locales' se fracturarán porque prácticamente no hay nada producido en los países desarrollados que pueda considerarse verdaderamente autóctono. Cuanto más complejos sean los sistemas y los insumos en los que confiamos, más globalizados estarán y mayor será el riesgo de un colapso sistémico completo.
5) Otro pilar es la operación de infraestructura crítica (TI-telecomunicaciones/generación de electricidad/sistema financiero/transporte/agua y alcantarillado) que se ha vuelto cada vez más codependiente donde una falla sistémica en una puede causar una falla en cascada en las otras. Esta infraestructura depende del reabastecimiento continuo; incorpora componentes de vida útil corta; cadenas de suministro complejas, altamente intensivas en recursos y especializadas; y grandes economías de escala. También dependen del funcionamiento del sistema monetario y financiero. Es probable que estas dependencias induzcan un rápido crecimiento del riesgo de falla sistémica.
6) La alta dependencia de los alimentos de los insumos de combustibles fósiles, la deslocalización del abastecimiento de alimentos y los inventarios ajustados justo a tiempo podrían conducir a riesgos de inseguridad alimentaria que evolucionan rápidamente incluso en los países más desarrollados. Lo que está en juego no es solo la producción de alimentos, sino la capacidad de vincular los excedentes con los déficits, el colapso del poder adquisitivo y la capacidad de monetizar las transacciones.
7) Es probable que el pico del petróleo fuerce el pico de energía en general. Es probable que la capacidad de generar nueva producción de energía y mantener la infraestructura energética existente se vea gravemente comprometida. Es posible que veamos colapsos masivos de la demanda y la oferta con una capacidad limitada para reiniciar.
8) Los mecanismos anteriores no son lineales, se refuerzan mutuamente y no son excluyentes.
9) Argumentamos que uno de los principales impulsores iniciales del proceso de colapso será la creciente acción visible sobre el pico del petróleo. Se espera que los inversores intenten extraerse de los 'activos virtuales' como bonos, acciones y efectivo y convertirlos en 'reales'. activos antes de que el sistema colapse. Pero el valor nominal de los activos virtuales supera con creces los activos reales que probablemente estén disponibles. La confirmación de la idea del pico del petróleo (por acción oficial), el miedo y la caída del mercado generarán una respuesta positiva en los mercados financieros.
10) Describimos las implicaciones para el cambio climático. Se espera un gran colapso de los gases de efecto invernadero, aunque puede ser imposible modelarlo cuantitativamente. Esto puede reducir los riesgos de impactos severos del cambio climático. Sin embargo, la capacidad relativa para hacer frente a los impactos del cambio climático se verá muy reducida, ya que seremos mucho más pobres y con una resiliencia mucho menor.
Esto evolucionará como una crisis sistémica; a medida que se desmorona la infraestructura integrada de nuestra civilización. Dará lugar a una situación de múltiples frentes que inundará a los gobiernos. capacidad de administrar. Es probable que conduzca a una desorientación generalizada, ansiedad, graves riesgos para el bienestar y una posible ruptura social. El informe argumenta que un .de-crecimiento controlado. es imposible.
Estamos en la cúspide de cambios rápidos y severamente disruptivos. A partir de ahora el riesgo de entrar en colapso debe considerarse significativo y creciente. El desafío no es cómo introducimos la infraestructura energética para mantener la viabilidad de los sistemas de los que dependemos, sino cómo lidiamos con las consecuencias de no tener la energía y otros recursos para mantener esos mismos sistemas. Los llamamientos al localismo, las iniciativas de transición, los alimentos orgánicos y la producción de energía renovable, por loables y necesarios que sean, están totalmente fuera de escala para lo que se avecina.
No hay solución, aunque hay caminos que son mejores y más sabios que otros. Este es un problema social, no hay otro. la culpa, pero la responsabilidad es de todos. Lo que necesitamos es una planificación de emergencia rápida junto con un plan de adaptación a más largo plazo.










.webp)
Comentarios
Publicar un comentario