No se engañen, las impresoras echarán humo hasta que los BC descarrilen.
La presentación de las previsiones de FMI para los próximos años , en cuanto al déficit público y la deuda, son desastrosas.
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2022/04/20/economia/1650474547_842367.html
El FMI prevé que el déficit se estanque durante un lustro en el 3,9% y la deuda, en el 114% del PIB
Con esta tabla, donde los niveles de deuda no se reducen y el déficit público se convierte en perpetuo, la economía mundial necesitaría un estímulo permanente que sufragara la necesidad de financiación perenne de cada estado occidental.
EE.UU. por ejemplo, tiene un déficit promedio en los próximos cinco años, superior al 5%.
Con estas previsiones, los regentes de los BC pretenden reducir el balance de los BC mediante ventas en el mercado, al tiempo que suben los tipos de interés agresivamente y institucionalizan la política del déficit permanente. ¿Quién va a comprar toda esta deuda, si los BC no lo hacen?.
La única forma conocida es subir los tipos por encima de la inflación, para que el inversor no tenga retornos negativos en el tiempo. Quizás los BC se han podido permitir comprar deuda, aunque las pérdidas estén siendo muy abultadas, pero exigir el mismo sacrificio a los inversores profesionales es demasiado.
Por lo tanto, los BC deberán volver a comprar toda o casi toda la deuda, para que los tipos de interés no alcancen niveles incompatibles con la formulación de un presupuesto nacional deficitario. Los gastos financieros no pueden ser un impedimento, cosa que ocurriría si los tipos de interés de mercado quedan al albur de la oferta y la demanda natural.
Ahora, con estas previsiones, como encajamos la crisis alimentaria, la crisis energética, la crisis económica, y la crisis de las cadenas de suministro, sin acudir al maná proporcionado desde hace catorce años, por los BC.
La imagen del colapso portuario en China, cuando cientos de embarcaciones pretenden descargar en un puerto cerrado, ilustra el tsunami que se nos viene encima.
Todos esos barcos no pueden descargar, ni tampoco volver a cargar, mientras el puerto de Shanghai esté cerrado. Lo que nos asegura una onda de choque , por falta de suministros, en los próximos meses.
En un triple salto mortal , Indonesia prohibe las exportaciones de aceite de palma.
La lista de prohibiciones de exportaciones de alimentos y fertilizantes alcanza máximos y augura una crisis alimentaria todavía más grande de lo previsto.
De la crisis energética no voy a añadir más.
Con estos mimbres capaces de crear una cesta de destrucción masiva, los BC anuncian una restrictiva política monetaria, al tiempo que el FMI emite una alerta acerca de unas previsiones de la deuda y el déficit crecientes y permanentes , respectivamente.
No parece la mejor receta para ser optimista los próximos años.
El Banco de Japón , desesperado por la rápida devaluación del yen , ha pedido ayuda al resto de los BC, para coordinar un rescate del yen.
Si los BC occidentales, deciden rescatar sus propias monedas, cuando la combinación de crisis económica, inflación elevada y devaluación del euro, les obligue a intervenir de nuevo, esta vez se van a encontrar con un sistema alternativo, donde las monedas no son depreciadas por emisiones continuas, vía impresora, sino que la fortaleza de la divisa, está forjada a fuego con un respaldo de una cesta de materias primas.
En este contexto, existe el riesgo de un colapso de las monedas fiduciarias occidentales, como comentaba ayer Alasdair Macleod.
No se puede basar una economía en la impresión permanente de dinero para financiar absolutamente todo. Puede funcionar durante un tiempo, pero al aparecer la inflación, este sistema deja de ser viable y si se incrementa la insistencia en el recurso a la impresora, el resultado es el colapso hiperinflacionario o lo que es lo mismo, la pérdida completa de la confianza en la propia moneda fiduciaria.
Un adelanto peligroso de esta posibilidad , lo estamos viendo, cuando los habitantes occidentales se desprenden rápidamente de su dinero, a cambio de alimentos u otros productos, porque mañana el precio será más alto. Y esto no es ciencia ficción, ya se está produciendo.
Incluso en esta situación, los gobierno no quieren ajustarse el cinturón, equilibrar deudas y déficit porque ese ajuste implicaría entrar en recesión. Prefieren mantener los déficit permanentes, confiando en la impresora de los BC, aún cuando la inflación es una peligrosa espada de Damocles sobre sus decisiones.
Este tipo de políticas no puede acabar bien y una vez que la inflación se ha disparado, estamos en tiempo de descuento.
Cuídense.
Saludos.



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