El control del estado, la planificación de los recursos y la connivencia de los BC.

 Estaba leyendo el último articulo de Charles Hugh Smith, 

https://www.oftwominds.com/blogmay21/fed-in-charge5-21.html

y me he detenido en su última gráfica.




Simplemente no tiene sentido. 

Las matemáticas siempre son interesantes y desde luego muy útiles. Una curva como la presentada en este gráfico, nos dice que tiende al infinito rápidamente. Como se trata de la deuda total americana, la extrapolación en poco tiempo, nos lleva a cifras imposibles. Y como se puede ver, no podemos decir que la culpa es de la pandemia (2020), sino que viene desde hace tiempo.

O bien se frena el crecimiento o el dinero (dólar) deja de tener algún valor relevante y tiende a cero.

Las autoridades y los BC son conscientes de este hecho y por lo tanto algo tienen que hacer. Como no se trata de un caso puntual, sino de una tendencia generalizada extendida por todo el mundo, las medidas también deben ser tomadas de forma conjunta.

Por otro lado tenemos la escasez de recursos. Al peak oil y la debilidad en la producción de petróleo, le han buscado sustituto en la transición energética y la electrificación de la economía. Supongo que también son conscientes que pasamos de depender del petróleo a otros minerales básicos para la generación de electricidad. Cobre, litio, cobalto, níquel, zinc. elementos de tierras raras,  no solo presentan síntomas de escasez, cuando el paso a la energía verde sea masivo, sino que reproduce los problemas logísticos y de ubicación en la producción de minerales, similares a la concentración de petróleo en Oriente Medio. En este caso, el cobalto proviene un 80% del Congo o los elementos de tierras raras  (70%) de China.


En este artículo se puede encontrar un resumen de este tipo de problemas.

https://www.zerohedge.com/commodities/lithium-cobalt-rare-earths-post-petroleum-resource-race




La propia AIE reconoce la escasez de materiales críticos y recomienda su acumulación.

https://diarioresponsable.com/noticias/31130-minerales-criticos-y-transicion-energetica-un-eslabon-clave-para-la-geopolitica



Para una población de casi 8.000 millones de personas, mantener el nivel de vida de los occidentales mientras se eleva el de los países emergentes y subdesarrollados, exigiría una cantidad de recursos de los que el planeta no dispone. Y además la tendencia es a decrecer en cuanto a la aportación de combustibles fósiles, imprescindibles en la transformación de la economía mundial. El camino a una economía verde, exige una inversión en infraestructuras, no solo en el aspecto monetario, sino también en la aportación de energía en forma de petróleo y gas, para terminar la transición.

Tenemos un problema y la única solución es planificar el uso de los recursos escasos.

Después de esta introducción, no queda mucho por decidir. Los estados deben planificar la transición, contando con una escasez de dinero y recursos, que les obligue a gestionar la miseria y todo ello, procurando evitar una revolución. 


LA PLANIFICACACIÓN ESTATAL.

Ya tenemos una orientación de lo que pretenden hacer con la agenda 2030, el objetivo zero emisiones para 2050, la aplicación de medidas encaminadas a evitar la emergencia climática y la presentación el año pasado del gran reset, como una oportunidad para crear una nueva sociedad, más justa, más igualitaria y más verde.

https://www.europapress.es/economia/noticia-fmi-apuesta-gran-reinicio-economia-lograr-mundo-mas-verde-inteligente-justo-20200603195219.html   

Ahora vamos con las medidas, para conseguir llevar a buen término esta estrategia.

En primer lugar es necesario reducir las deudas. El nivel es tan elevado que hace necesario un cambio radical.

Puesto que los BC llevan tiempo financiando a los estados, parece lógico que cuando llegue el momento,  las deudas estatales con los BC serán condonadas.

A pesar de ello, las deudas de los estados y los compromisos adquiridos en materia de pensiones y otras partidas importantes, serán demasiado elevadas. Por otro lado, la pobreza se está extendiendo y la necesidad del estado de reequilibrar la riqueza de la población, exige una redistribución adecuada.

El FMI y otros estamentos oficiales, hace tiempo que abogan por un impuesto a la riqueza. En principio, podía ser un 10% sobre el total y presentarse como  un pago único. Por supuesto si esto no es suficiente, se puede alargar en el tiempo. Con esta medida, los estados tienen una posibilidad de equilibrar los presupuestos, condición que impondrá el FMI, si los BC condonan la deuda estatal.

Como el empleo seguirá débil, porque las empresas estarán muy ajustadas para crear empleo, se hace necesaria una renta básica universal. Esta partida deberá estar controlada por el estado y englobada dentro de una cartilla de racionamiento, donde si se cumplen una serie de condiciones, el usuario tendrá acceso a comida, recursos (gasolina y diésel, mientras se use), vivienda de alquiler, etc.

El proceso de control exige otro cambio fundamental.

Los BC están preparando una modificación revolucionaria del dinero. Pasaremos de un dinero de papel a un dinero electrónico, cuando los BC instituyan las monedas digitales. En un primer momento coexistirán ambos tipos de dinero y será posible abrir directamente una cuenta en la sede de cada BC.

Posteriormente, el control del estado aumentará y posiblemente los bancos comerciales perderán los depósitos de los clientes, al hacer estos la traslación a las cuentas de los BC (teóricamente más seguros). Si no tienen depósitos, no pueden prestar dinero y esa función pasa a depender en exclusiva de los propios BC.

El impuesto a la riqueza, obligará a las personas demasiado endeudadas a finiquitar sus posesiones para enjugar las deudas. El estado en una fase posterior se hará cargo de las propiedades a cambio de la deuda. Con el tiempo, las empresas estatales superarán de largo al negocio privado y para el estado será más fácil controlar el reparto de los recursos. 

Por supuesto la RBU, se ejecutará a través de las cuentas del BC, y el reparto se ajustará a las condiciones exigidas por el estado. Aquellos que no trabajen se verán obligados a cumplimentar las órdenes estatales para recibir la RBU y la cartilla de racionamiento.

Con este sencillo sistema, el estado puede redirigir los escasos recursos a las funciones esenciales para mantener la calidad de vida, potenciando los servicios públicos y ejecutando sus planes con precisión milimétrica. La necesidad de cuadrar los presupuestos tendrá una exigencia máxima y ello traerá algunas restricciones indeseadas, pero imprescindibles. 

Con este sistema se mejorará la emisión de CO2 a la atmósfera para cumplir con los criterios de responsabilidad y atender a los mandatos de igualdad, justicia y energía verde, sin poner en riesgo las fuentes de los escasos recursos, que he mencionado al principio del artículo.

Otro problema de difícil resolución será la necesidad de coordinación mundial para aplicar todas estas medidas. No tiene sentido que sean aplicadas en unos países si y en otros no, porque se necesita una redistribución de los recursos para toda la población. Es posible que determinados países ricos en recursos, discrepen de la redistribución y puede ser posible que existan algunos conflictos para reconducir esta situación.

Por ejemplo, Rusia y China, tienen algún punto de vista distinto, que será preciso renegociar. Los países de Oriente Medio deberán aportar el exceso de petróleo que todavía disponen a cambio de otros recursos o tecnologías. Y lo mismo con el resto de países. Una especie de gobierno mundial (o en su defecto, acuerdos estratégicos entre diversos países) que equilibre la abundancia y la escasez, también es interesante. 

Campañas de vacunación centralizadas, inversión en agricultura local, un cierto control de la población con criterios de estabilidad, menos turismo-viajes y en conjunto, más austeridad serán parte de los procesos que deberemos desarrollar para mejorar la calidad de vida en el futuro. 

La robótica, IA, computación cuántica y redes neuronales acompañando al internet de las cosas, quedaran en función de la disponibilidad de recursos minerales y un criterio de uso dirigido por el gobierno, siempre en función de una buena utilidad para el conjunto de la población, impulsando por encima de todo, el bien común.

Todo este complejo proceso no se llamará decrecimiento, sino "Gran Reinicio", siendo muy posible que implique un catalizador en forma de crisis (o gran crisis), para llevarlo a cabo. Aunque conveniente, ni siquiera es necesario un cisne negro par precipitar la gran crisis. Teniendo en cuenta que los mercados solo se mantienen gracias a la inyección perpetua de los BC, bastaría con quitar la red (dejar de apoyar los mercados), para provocar el mayor crash de la historia. Si la hiperinflación supone el final del sistema fiat, pueden evitarla creando una crisis por falta de apoyos (fin de la impresora) de los BC. Tras tocar fondo los mercados, los propios BC acuden al rescate, manteniendo el control del sistema. 


Saludos.  

PD. Todo lo expresado aquí no deja de ser como una "hoja de ruta" para los próximos diez años.

Para que quede claro y no existan dudas, la gran crisis es inevitable. Pero en manos de los BC y de los gobiernos está el elegir el modelo. Si la determinación de los BC sigue como hasta ahora, veremos una inflación muy alta o hiperinflación y las secuelas que se arrastran en esa situación. Si por el contrario, el exceso de liquidez consecuencia de las emisiones es drenado, la crisis pasará a ser deflacionaria y depresiva (pasaríamos de la liquidez abundante a la escasez de dinero) , con el objetivo final de recuperar la economía tras tocar suelo.            


Comentarios

  1. ¿Crees que se respetará la propiedad privada o el nivel impositivo será tal que nos escamocharán todo?

    Z.

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    1. Otra:

      En un entorno así, hiperinflacionario, ¿no sería mejor endeudarse a tope a tipo fijo?

      Te he leido lo de no tener deudas pero con hiperinflación interesaría endeudarse a tipo fijo, ¿no?

      Z.

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    2. La escasez de recursos y el control del estado de los servicios esenciales, implican un cambio en la socialdemocracia actual. La propiedad privada dejará de ser útil y solo se permitirá en función de los intereses del estado.

      No tiene nada que ver con política, sino con gestión de los recursos, para evitar la revolución y el descontrol.

      En el artículo de hoy, introduzco la posibilidad de una crisis por falta de inyección de los BC. Es decir, para controlar el sistema en el futuro, lo dejan caer. La hiperinflación supone también una crisis final, pero la diferencia está en que si quitan la red antes, pueden conseguir mantener el sistema fiat en el futuro. Es arriesgado pero una posibilidad. En este escenario, las deudas son una carga demasiado pesada. Cuidado.

      No hay que cerrarse puertas.

      Saludos.

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    3. Hola Quark,

      En un escenario como el descrito, ¿que medidas podemos tomar de forma individual para que el resultado para nosotros sea lo mejor posible? Supongo que disponer de metales preciosos puede ser un alivio pero solo al principio de la crisis, ya que como te he leído y como también opino, los MP no tendrán un valor excepcional si las cosas se complican.

      Supongo que organizar la vida para un consumo menor de todos los recursos también es una buena forma de prepararse. Pero yendo un poco más allá, ¿que tipo de inversiones te parece que puedan ser aprovechadas ahora para estar en una mejor posición cuando esto ocurra?

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    4. Las crisis se pueden vislumbrar estudiando las "señales", pero es muy difícil calcular su desarrollo.

      En este caso estamos ante una doble crisis y todavía es peor realizar un análisis certero.

      Los metales son interesantes, si la crisis termina sin que desaparezca el control del estado. Es decir, una depresión económica sin alterar las instituciones, cuyo modelo podía ser la crisis de 1929. Ajuste brutal del consumo, paro enorme, pocas mercancías, pero con un cierto control, que no permita el salvajismo indiscriminado.

      El problema es cuando la gente pasa hambre, se limitan las libertades para restringir los movimientos y las personas que se quedan sin trabajo y no tienen dinero, deciden hacer la revolución. Si el número de personas afectadas supera una masa crítica, el movimiento desborda los límites y pasamos a la siguiente fase. En esta situación, solo serviría una casa preparada, alejada de las ciudades, en un entorno comunitario fuerte. La interactividad social, lleva a intercambiar favores y es más posible la supervivencia en condiciones aceptables. No habrá gasolina y determinadas mercancías, probablemente sin luz ni internet, calefacción de leña, pero nada irreparable, excepto la atención médica y la falta de medicinas.

      Las ciudades serían ratoneras peligrosas.

      Esperemos quedarnos en la primera parte de la crisis. Pero incluso en esta parte, somos demasiados para los escasos recursos y luego están las posibles guerras y sus dramáticas consecuencias.

      Creo que faltan unos años, antes de entrar en algo así, pero tampoco 20 años. Lo veremos en esta década. Al final, los autores de los "Límites del Crecimiento", lo clavaron.

      Saludos.

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